Hoy, enfrentándome a los pensamientos duros del “no ser capaz”, las “deudas me tocan hasta la nuca”, “no tengo para comer”. Empezar es fácil, pero sostenerse cuesta mucho, sobre todo si estás en modo de supervivencia. Todavía me asusta un poco la discriminación, y el juicio, pero aquí voy. He tenido un excelente apoyo por parte de mis seguidores. Valdrá la pena este proyecto, lo sé. La consciencia, a diferencia del día 1, ya tiene un poquito de paz. Pero todo se empieza ya a poner el camino cuesta arriba. Recuerdo a todos los que me tuve que esconder, sueño con el día en que pueda enfrentarme a ellos y decir: “soy historiadora, soy científica y me siento orgullosa”. Todavía no estoy lista, pero llegará ese día triunfante.
La inducción matemática, es a lo que hoy me enfrento. Un método en donde supuestamente, encuentro la magia, los patrones, el “más allá”. Pero, al fin y al cabo, siguen para mí siendo símbolos. No discuto que, si hay patrones en la naturaleza, en los objetos y en la vida real. Pero al ser una representación, sigue siendo inexacto, porque todo tiene susceptibilidad a la interpretación. Para mí es bueno que el pensamiento se construya entre varias mentes, pero aun así dudo un poco de la “exactitud”, aunque sí es una convención más fácil que el lenguaje común. Todo debe ser demostrado, todo, desde el caso 1 hasta el último que se analice.